qué tanto nos importa nuestras propias vidas? nuestro propios misterios?
qué tanto nos preocupa recorrer las migajas para salir del laberinto
o mirar hacia arriba descifrando estrellas,
constelaciones que en la niebla de estos tiempos poco dicen
la tarde habla y venus transpira
exhala tus caricias en tu cuello manchado
y tú perdido en un callejón negro mirando arriba de nuevo
observando lo absurdo
lo incomprensible
disfrutando la tortura del laberinto
apoyado a las paredes para poder saber si aun mantengo las piernas firmes
mi pecho respira tranquilo y piensa
seguir aterrizando en las sombras
sí
de todos modos jamás fue tan malo.
